“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”: el grito que Jesús hizo suyo en la cruz abre una oración que no esconde el dolor y termina en alabanza ante todo el pueblo.
31 versículosTambién Salmo 21Dios Habla Hoy
¿Qué es el Salmo 22 y cuándo se reza?
El Salmo 22 es la oración de alguien que se siente completamente abandonado por Dios y rodeado de enemigos, la misma que Jesús pronunció en la cruz. Comienza en el grito y termina prometiendo hablar de la fidelidad de Dios ante todo el pueblo. Rézalo cuando el silencio de Dios te pese de verdad.
Del maestro de coro, según la melodía de La cierva de la aurora. Salmo de David.
2Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, ¿por qué no vienes a salvarme?, ¿por qué no atiendes a mis lamentos?
3Dios mío, día y noche te llamo, y no respondes; ¡no hay descanso para mí!
4Pero tú eres santo; tú reinas, alabado por Israel.
5Nuestros padres confiaron en ti; confiaron, y tú los libertaste;
6te pidieron ayuda, y les diste libertad; confiaron en ti, y no los defraudaste.
7Pero yo no soy un hombre, sino un gusano; ¡soy el hazmerreír de la gente!
8Los que me ven, se burlan de mí; me hacen muecas, mueven la cabeza
9y dicen: Este confiaba en el Señor; pues que el Señor lo libre. Ya que tanto lo quiere, que lo salve.
10Y así es: tú me hiciste nacer del vientre de mi madre; en su pecho me hiciste descansar.
11Desde antes que yo naciera, fui puesto bajo tu cuidado; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú.
12No te alejes de mí, pues estoy al borde de la angustia y no tengo quien me ayude.
13Mis enemigos me han rodeado como toros, como bravos toros de Basán;
14rugen como leones feroces, abren la boca y se lanzan contra mí.
15Soy como agua que se derrama; mis huesos están dislocados. Mi corazón es como cera que se derrite dentro de mí.
16Tengo la boca seca como una teja; tengo la lengua pegada al paladar. ¡Me has hundido hasta el polvo de la muerte!
17Como perros, una banda de malvados me ha rodeado por completo; me han desgarrado las manos y los pies.
18¡Puedo contarme los huesos! Mis enemigos no me quitan la vista de encima;
19se han repartido mi ropa entre sí, y sobre ella echan suertes.
20Pero tú, Señor, que eres mi fuerza, ¡no te alejes!, ¡ven pronto en mi ayuda!
21Líbrame de morir a filo de espada, no dejes que me maten esos perros,
22sálvame de la boca de esos leones, ¡defiéndeme de los cuernos de esos toros!
23Yo hablaré de ti a mis hermanos, te alabaré en sus reuniones.
24Ustedes, los que honran al Señor, ¡alábenlo! ¡Glorifíquenlo todos los descendientes de Jacob! ¡Adórenlo todos los descendientes de Israel!
25Pues él no desprecia ni pasa por alto el sufrimiento de los pobres, ni se esconde de ellos. ¡Él los oye cuando le piden ayuda!
26En presencia de tu pueblo numeroso alabaré tu fidelidad; delante de los que te honran te cumpliré mis promesas.
27Coman, ustedes los oprimidos, hasta que estén satisfechos; alaben al Señor, ustedes que lo buscan, y vivan muchos años.
28Razas y naciones todas, gente de todos los rincones de la tierra: acuérdense del Señor, y vengan a él; ¡arrodíllense delante de él!
29Porque el Señor es el Rey, y él gobierna las naciones.
30Inclínense y adórenlo solo a él todos los que viven en abundancia, todos los que han de volver al polvo, pues en sí mismos no tienen vida.
31Mis descendientes adorarán al Señor y hablarán de él toda la vida;
32a los que nazcan después, les contarán de su justicia y de sus obras.
¿Lo conoces en la Reina Valera? Aquí lees el mismo Salmo 22 en la traducción Dios Habla Hoy, edición católica: el mismo texto bíblico, con un lenguaje más cercano al español de hoy. La numeración de algunos versículos puede variar entre traducciones.
Explicación sencilla
¿Qué significa el Salmo 22?
El Salmo 22 abre con un grito que no disimula el dolor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. El salmista se siente solo, ridiculizado y rodeado como por toros y leones, y describe con crudeza un sufrimiento físico que llega hasta el borde de la muerte. Nada de esto se suaviza antes de nombrar la angustia por completo.
A partir del versículo 20 el tono cambia sin que cambien las circunstancias: pide ayuda concreta, promete hablar de Dios a sus hermanos y el salmo se abre a todos los pueblos y a las generaciones futuras. La tradición cristiana reza este salmo como la oración de Jesús en la cruz: el mismo grito de abandono termina afirmando que Dios no se esconde del sufrimiento de los pobres.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 22 o el Salmo 21?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 22; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 21. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Lee el versículo 2 y dile a Dios, sin adornos, lo que hoy se siente como abandono.
Lee los versículos 15 al 19 y reconoce ante él el peso de tu dolor, sin minimizarlo.
Lee el versículo 20 y pide que no se aleje, que venga pronto en tu ayuda.
Termina con el versículo 23, prometiendo hablar de la fidelidad de Dios a quienes te rodean.
Oración inspirada en el Salmo 22
No te alejes de mi angustia
Dios mío, hoy me atrevo a preguntarte por qué pareces tan lejos, sin fingir una fe que todavía no siento. Tú conoces mi debilidad, la burla que a veces cargo y el miedo que me rodea como fieras. No te alejes de mí; ven pronto en mi ayuda, como se lo pediste a tu Hijo en la cruz. Sostenme hasta que pueda otra vez hablar de tu fidelidad a quienes amo, y que las generaciones que vienen también conozcan tu cuidado. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezar el Salmo 22?
Cuando sientes que Dios está lejos
El versículo 2 te da palabras para nombrar el abandono sin fingir una paz que todavía no sientes.
Al acompañar la Pasión de Cristo
Es el salmo que Jesús reza en la cruz; leerlo entero ayuda a entender su grito de principio a fin.
Cuando necesitas contar lo vivido
El versículo 23 convierte el dolor superado en testimonio para tus hermanos y tu comunidad.