“Señor, líbrame de los malvados; protégeme de los violentos”: una oración que nombra la trampa y la lengua venenosa antes de pedir justicia.
13 versículosTambién Salmo 139Dios Habla Hoy
¿Qué es el Salmo 140 y cuándo se reza?
El Salmo 140 es una súplica urgente para ser librado de los malvados, de los violentos y de quienes tienden trampas con palabras venenosas. Se reza cuando alguien te ataca con mentiras o intenta hacerte caer, y necesitas pedirle a Dios protección concreta.
Del maestro de coro. Salmo de David.
2Señor, líbrame de los malvados; protégeme de los violentos,
3de los que traman el mal y a todas horas provocan peleas.
4Su lengua es aguda, como de serpiente; sus palabras son como veneno de víbora.
5Señor, protégeme del poder de los malvados, protégeme de los violentos, de los que hacen planes para que yo caiga.
6Esos orgullosos me han puesto una trampa; me han tendido red y lazos; me han puesto trampas junto al camino.
7Le he dicho al Señor: Tú eres mi Dios; ¡escucha, pues, mi grito suplicante!
8Señor, Señor, mi Salvador poderoso, tú proteges mi cabeza en el combate.
9-10Señor, no concedas al malvado sus deseos; no dejes que sus planes sigan adelante. Los que me rodean levantan la cabeza; ¡que caiga sobre ellos la maldición que lanzan!
11Que caigan sobre ellos carbones encendidos; que los echen en pozos, de donde no salgan más.
12Que no permanezca en la tierra el deslenguado; que el mal persiga al violento y lo destruya.
13Yo sé que el Señor hace justicia al pobre y defiende el derecho del afligido.
14Los hombres honrados alabarán tu nombre; ¡los hombres rectos vivirán en tu presencia!
¿Lo conoces en la Reina Valera? Aquí lees el mismo Salmo 140 en la traducción Dios Habla Hoy, edición católica: el mismo texto bíblico, con un lenguaje más cercano al español de hoy. La numeración de algunos versículos puede variar entre traducciones.
Explicación sencilla
¿Qué significa el Salmo 140?
El Salmo 140 nace de una amenaza concreta: gente que trama el mal, provoca peleas, tiene una lengua aguda como serpiente y palabras como veneno de víbora. El orante no suaviza la descripción; nombra con precisión el tipo de daño que sufre, desde la trampa tendida junto al camino hasta la maldición que otros lanzan sobre él.
Frente a esa hostilidad, la oración se dirige directamente a Dios como Salvador poderoso que protege incluso la cabeza en el combate. El salmo termina con una certeza que sostiene todo lo anterior: el Señor hace justicia al pobre y defiende el derecho del afligido, de modo que los hombres honrados pueden seguir viviendo en su presencia.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 140 o el Salmo 139?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 140; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 139. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Lee los versículos 2 al 4 y nombra con honestidad quién o qué te amenaza.
Repite el versículo 7: Tú eres mi Dios; escucha mi grito suplicante.
Detente en el versículo 8 y pide que Dios proteja tu cabeza en el combate.
Termina con el versículo 13, confiando en que Dios hace justicia al pobre.
Oración inspirada en el Salmo 140
Líbrame de la lengua venenosa
Señor, tú conoces a quienes traman el mal contra mí y las palabras que hieren como veneno. Líbrame de los malvados, protégeme de los violentos y guarda mi cabeza en cada combate que hoy tenga que enfrentar. No dejes que sus planes sigan adelante, y hazme justicia como al pobre y al afligido. Que yo pueda seguir viviendo en tu presencia, alabando tu nombre. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezar el Salmo 140?
Cuando alguien te calumnia o miente sobre ti
El versículo 4 nombra la lengua aguda y el veneno de las palabras hostiles.
Frente a una trampa o una situación armada en tu contra
El versículo 6 describe redes y lazos tendidos junto al camino.
Para confiar en que la justicia llegará
El versículo 13 afirma que el Señor defiende el derecho del afligido.