“A cambio de mi amor, me atacan; pero yo hago oración”: la decisión de responder al odio con oración en vez de con venganza propia.
31 versículosTambién Salmo 108Dios Habla Hoy
¿Qué es el Salmo 109 y cuándo se reza?
El Salmo 109 es la oración de alguien acusado con mentiras y odiado sin motivo, que responde con oración en vez de venganza. Contiene palabras muy duras contra quien lo persigue, porque no oculta el dolor de la injusticia, y termina pidiendo ayuda y confiando su causa a Dios. Se reza cuando sientes que la maldad no recibe respuesta.
Del maestro de coro. Salmo de David.
1Oh Dios, no te quedes callado ante mi oración,
2pues labios mentirosos y malvados hablan mal de mí, y es falso lo que de mí dicen.
3Sus expresiones de odio me rodean; ¡me atacan sin motivo!
4A cambio de mi amor, me atacan; pero yo hago oración.
5Me han pagado mal por bien, y a cambio de mi amor, me odian.
6Pon como juez suyo a un malvado, y que lo acuse su propio abogado;
7que lo declaren culpable en el juicio; que lo condene su propia defensa.
8¡Que viva poco tiempo y que otro se apodere de sus bienes!
9¡Que sus hijos queden huérfanos y viuda su esposa!
10¡Que sus hijos anden vagando y pidiendo limosna! ¡Que los echen de las ruinas de su casa!
11Que se lleve el prestamista todo lo que le pertenecía. Que gente extraña le arrebate el fruto de su trabajo.
12Que no haya quien tenga compasión de él ni de sus hijos huérfanos.
13Que se acabe su descendencia, que se borre para siempre su apellido.
14Que se acuerde el Señor de la maldad de su padre y nunca borre el pecado de su madre;
15que el Señor los tenga siempre presentes y borre de la tierra su recuerdo.
16Nunca pensó en ser compasivo; a los pobres y humildes y afligidos los persiguió hasta matarlos.
17Ya que prefirió la maldición, ¡que lo maldigan! No quiso bendición, ¡pues que nunca lo bendigan!
18Que lo cubra la maldición como un vestido; que le entre en el vientre y en los huesos cual si fuera agua o aceite;
19¡que lo cubra como un vestido y lo oprima como un cinto!
20¡Así pague el Señor a mis enemigos y a los que hablan mal de mí!
21Pero tú, Señor, haz honor a tu nombre, y trátame bien. ¡Sálvame, por la bondad de tu amor!
22Estoy muy pobre y afligido, tengo herido el corazón,
23me voy desvaneciendo como una sombra, ¡el viento me arrastra como a una langosta!
24De no comer me tiemblan las rodillas; adelgazo por falta de alimento.
25¡Soy el hazmerreír de la gente! ¡Al verme, mueven burlones la cabeza!
26Ayúdame, Señor y Dios mío; ¡sálvame, por tu amor!
27Que sepan que tú, Señor, has hecho esto con tu mano.
28No importa que me maldigan, con tal que tú me bendigas. Que ellos se avergüencen mientras tu siervo se alegra.
29¡Que mis enemigos se llenen de vergüenza! ¡Que los cubra la vergüenza como una capa!
30Con mis labios daré al Señor gracias infinitas; ¡lo alabaré en medio de mucha gente!
31Porque él aboga en favor del pobre y lo pone a salvo de los que lo condenan.
¿Lo conoces en la Reina Valera? Aquí lees el mismo Salmo 109 en la traducción Dios Habla Hoy, edición católica: el mismo texto bíblico, con un lenguaje más cercano al español de hoy. La numeración de algunos versículos puede variar entre traducciones.
Explicación sencilla
¿Qué significa el Salmo 109?
El Salmo 109 nace de una acusación injusta: labios mentirosos rodean al salmista con odio, a pesar de que él respondió al conflicto con amor y oración. La parte central del salmo contiene palabras muy duras contra quien lo persigue, un lenguaje que puede incomodar, pero que la tradición ha leído como una manera de entregar la venganza a Dios en vez de tomarla uno mismo.
A partir del versículo 21 el tono cambia: el salmista deja de maldecir y empieza a describir su propio sufrimiento, pobre, afligido y humillado, y pide ayuda directamente a Dios. El salmo cierra con una certeza que supera el enojo inicial: “él aboga en favor del pobre y lo pone a salvo de los que lo condenan”.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 109 o el Salmo 108?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 109; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 108. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Lee el versículo 4 y reconoce que puedes responder al odio con oración, como hizo el salmista.
Si cargas ira por una injusticia, nómbrala ante Dios sin actuar por tu cuenta y entrégale esa parte.
Detente en el versículo 22 y describe con honestidad tu propio cansancio o dolor.
Termina con el versículo 26, pidiendo ayuda y confiando en que Dios defiende al pobre.
Oración inspirada en el Salmo 109
Recibo odio, te ofrezco oración
Señor y Dios mío, tú conoces la injusticia que cargo y las palabras mentirosas que me rodean. No quiero devolver mal por mal; ayúdame a responder con oración, como me enseña este salmo. Toma tú la parte de la justicia que no me corresponde a mí, y sostenme en mi pobreza y mi cansancio. Sálvame por tu amor, y hazme confiar en que tú abogas por quien nadie más defiende. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezar el Salmo 109?
Cuando alguien te paga mal por bien
El versículo 4 ofrece una respuesta concreta: seguir orando en vez de vengarte.
Al cargar el peso de una acusación injusta
Los versículos 22 al 25 nombran el cansancio y la humillación sin esconderlos.
Cuando necesitas confiar la justicia a Dios
El versículo 31 recuerda que Dios aboga por el pobre y el acusado injustamente.