“¡Qué alegría cuando me dicen: Vamos al templo del Señor!”: un cántico de peregrinos que llegan a Jerusalén y piden paz para la ciudad y para quienes aman.
9 versículosTambién Salmo 121Dios Habla Hoy
¿Qué es el Salmo 122 y cuándo se reza?
El Salmo 122 es el cántico de un peregrino que se alegra al ir a la casa de Dios y, ya dentro de la ciudad, pide paz para ella y para quienes ama. Es uno de los cánticos de las subidas que se rezaban camino a Jerusalén. Rézalo antes de ir a Misa o al pedir paz para tu barrio.
Cántico de las subidas, de David.
1¡Qué alegría cuando me dicen: Vamos al templo del Señor!
2Jerusalén, ¡ya estamos dentro de tus puertas!
3Jerusalén, ciudad construida para que en ella se reúna la comunidad.
4A ella vienen las tribus del Señor para alabar su nombre, como se le ordenó a Israel.
5En ella están los tribunales de justicia, los tribunales de la casa real de David.
6Digan ustedes de corazón: Que haya paz en ti, Jerusalén; que vivan tranquilos los que te aman.
7Que haya paz en tus murallas; que haya seguridad en tus palacios.
8Y ahora, por mis hermanos y amigos diré: Que haya paz en ti.
9Por el templo del Señor nuestro Dios, procuraré tu bien.
¿Lo conoces en la Reina Valera? Aquí lees el mismo Salmo 122 en la traducción Dios Habla Hoy, edición católica: el mismo texto bíblico, con un lenguaje más cercano al español de hoy. La numeración de algunos versículos puede variar entre traducciones.
Explicación sencilla
¿Qué significa el Salmo 122?
El Salmo 122 es un cántico de las subidas, de los que se cantaban camino a Jerusalén para las fiestas. Empieza con la alegría de escuchar la invitación a ir al templo y describe la ciudad como un lugar construido para que la comunidad se reúna, hasta donde suben las tribus a alabar el nombre del Señor y donde se imparte justicia.
La segunda mitad se convierte en súplica: paz para Jerusalén, para sus murallas, sus palacios y quienes la aman. El salmista pide esa paz no por obligación, sino por sus hermanos y amigos, y termina comprometiéndose a procurar el bien de la ciudad por causa del templo del Señor su Dios. Hoy puede rezarse por la propia parroquia, el propio barrio y la propia gente.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 122 o el Salmo 121?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 122; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 121. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Lee el versículo 1 y agradece la alegría de poder ir a la casa de Dios.
Lee los versículos 6 y 7 y pide paz para tu ciudad o tu barrio.
Lee el versículo 8 y nombra a tus hermanos y amigos por quienes deseas esa paz.
Termina con el versículo 9, comprometiéndote a procurar el bien de tu comunidad.
Oración inspirada en el Salmo 122
Que haya paz en tu casa
Señor, gracias por la alegría de poder ir a tu casa y encontrarme con tu pueblo. Bendice mi ciudad, mi barrio y mi parroquia; que haya paz en sus calles y seguridad en sus casas. Por mis hermanos y mis amigos te pido esa misma paz, y por el bien de tu templo me comprometo a procurar el bien de mi gente. Que cada vez que me digan vamos a tu casa, mi corazón se alegre como la primera vez. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezar el Salmo 122?
Antes de ir a Misa
El versículo 1 convierte el camino a la iglesia en un acto de alegría, no de obligación.
Al pedir paz para tu ciudad o barrio
Los versículos 6 y 7 dan palabras concretas para orar por el lugar donde vives.
Para pedir por tu comunidad de fe
El versículo 9 recuerda que procurar el bien de tu parroquia también es procurar tu propio bien.