Agradecer un rescate pasado sin dejar de pedir ayuda hoy
Salmo 40 completo
“Puse mi esperanza en el Señor, y él se inclinó para escuchar mis gritos”: una oración que agradece un rescate pasado y, sin dejar de esperar, vuelve a pedir ayuda para hoy.
17 versículosTambién Salmo 39Dios Habla Hoy
¿Qué es el Salmo 40 y cuándo se reza?
El Salmo 40 empieza dando gracias por un rescate del pasado, cuando Dios sacó al salmista del pantano y afirmó sus pies sobre una roca, y luego, sin transición, vuelve a pedir ayuda urgente para un problema presente. Sostiene juntas la gratitud y la necesidad. Rézalo cuando esperas una respuesta que todavía no llega.
Del maestro de coro. Salmo de David.
2Puse mi esperanza en el Señor, y él se inclinó para escuchar mis gritos;
3me salvó de la fosa mortal, me libró de hundirme en el pantano. Afirmó mis pies sobre una roca; dio firmeza a mis pisadas.
4Hizo brotar de mis labios un nuevo canto, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor.
5¡Feliz el hombre que confía en el Señor y no busca a los insolentes ni a los que adoran a dioses falsos!
6Señor y Dios mío, muchas son las maravillas que tú has hecho y las consideraciones que nos tienes. ¡Nada es comparable a ti! Quisiera anunciarlas, hablar de ellas, pero son más de las que puedo contar.
7Tú no te complaces en los sacrificios ni en las ofrendas de cereales; tampoco has pedido holocaustos ni ofrendas para quitar el pecado. En cambio, me has abierto los oídos.
8Por eso he dicho: Aquí estoy, tal como el libro dice de mí.
9A mí me agrada hacer tu voluntad, Dios mío; ¡llevo tu enseñanza en el corazón!
10En presencia de tu pueblo numeroso he dado a conocer lo que es justo. ¡Tú bien sabes, Señor, que no he guardado silencio!
11No me he quedado callado acerca de tu justicia; he hablado de tu fidelidad y salvación. Jamás he ocultado tu amor y tu verdad ante tu pueblo numeroso.
12Y tú, Señor, ¡no me niegues tu ternura! ¡Que siempre me protejan tu amor y tu fidelidad!
13Pues me han pasado tantas desgracias que ni siquiera las puedo contar. Me han atrapado mis propias maldades; ¡hasta he perdido la vista! Son más que los pelos de mi cabeza, y hasta el ánimo he perdido.
14Señor, por favor, ¡ven a librarme! Señor, ¡ven pronto en mi ayuda!
15¡Que sean puestos en completo ridículo los que tratan de acabar con mi vida! ¡Que huyan en forma vergonzosa los que quieren hacerme daño!
16¡Que huyan avergonzados los que se burlan de mí!
17Pero que todos los que te buscan se llenen de alegría; que cuantos desean tu salvación digan siempre: ¡El Señor es grande!
18Y a mí, que estoy pobre y afligido, no me olvides, Señor. Tú eres quien me ayuda y me liberta; ¡no te tardes, Dios mío!
¿Lo conoces en la Reina Valera? Aquí lees el mismo Salmo 40 en la traducción Dios Habla Hoy, edición católica: el mismo texto bíblico, con un lenguaje más cercano al español de hoy. La numeración de algunos versículos puede variar entre traducciones.
Explicación sencilla
¿Qué significa el Salmo 40?
El Salmo 40 abre con una acción de gracias muy concreta: Dios sacó al salmista de la fosa mortal y del pantano, y afirmó sus pies sobre una roca. Otros, al verlo, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor. El salmista afirma que la obediencia le importa más que cualquier sacrificio, porque Dios le abrió los oídos, y que no ha guardado silencio sobre la fidelidad de Dios ante su pueblo.
Sin ninguna transición suave, el salmo cambia de tono: desgracias que ya no puede contar, maldades propias que lo alcanzaron, ánimo perdido. Repite entonces, casi con las mismas palabras que usó al principio, la súplica de que Dios venga pronto en su ayuda. El salmo termina llamándose a sí mismo pobre y afligido, confiando en que Dios no se tardará, aunque el rescate todavía no haya llegado.
Una duda frecuente
¿Es el Salmo 40 o el Salmo 39?
Es el mismo canto. La numeración hebrea lo presenta como Salmo 40; la tradición griega y latina lo numera como Salmo 39. Por eso algunas ediciones católicas muestran ambos números.
Lee el versículo 3 y recuerda un rescate pasado, por pequeño que parezca hoy.
Lee el versículo 7 y pide a Dios que te abra los oídos más que exigirte sacrificios.
Lee el versículo 14 y nombra con honestidad la ayuda que necesitas ahora mismo.
Termina con el versículo 18, confiando en que Dios no se tardará contigo.
Oración inspirada en el Salmo 40
Ven pronto en mi ayuda, Señor
Señor, quiero agradecerte por rescates que ya viví, cuando afirmaste mis pies sobre una roca en medio del pantano, sin olvidar que hoy todavía tengo otra necesidad. Ábreme los oídos para obedecerte antes que ofrecerte gestos vacíos, y dame valor para hablar de tu fidelidad aunque mi situación no esté resuelta. Ven pronto en mi ayuda; no me olvides, pues estoy pobre y afligido, y confío en que no te tardarás. Amén.
Preguntas sobre este salmo
¿Cuándo puedo rezar el Salmo 40?
Cuando esperas una respuesta a tu oración
El versículo 14 pide ayuda inmediata sin negar la gratitud del versículo 3 por lo ya recibido.
Al recordar un testimonio propio
El versículo 3 convierte un rescate del pasado en un relato que también puede animar a otros.
Cuando necesitas obediencia más que rituales
El versículo 7 recuerda que Dios prefiere un corazón dispuesto a escuchar antes que ofrendas.