Oración del día

La oración del 19 de agosto

miércoles, 19 de agosto

Esta fue la oración de este día, con voz, para volver a rezarla con calma cuantas veces quieras.

Leer y rezar

Guiado por la generosidad del Buen Pastor

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La imagen del pastor que va tras la oveja dispersa orienta mi oración de hoy, Señor. Este miércoles diecinueve de agosto, la Iglesia vive una feria del tiempo ordinario, de color verde, y recuerda a san Juan Eudes, presbítero, y a san Ezequiel Moreno Díaz, obispo agustino recoleto que dejó su tierra española para servir como pastor en suelo colombiano. Al despuntar la mañana, te ofrezco mi atención por un momento y recuerdo cómo acogías la soledad ante el Padre. Esta pausa me ayuda a recibir lo que viene y a vivirlo junto a los demás con una mirada renovada.

La primera lectura de hoy presenta una advertencia dura contra los pastores que se cuidan a sí mismos y descuidan al rebaño, y anuncia que el propio Dios saldrá a buscar a sus ovejas. El salmo responde con la confianza de quien reconoce en ti a su pastor, capaz de conducirlo a lugares de reposo y de devolverle el aliento aun cuando el camino se oscurece. Esa es la primera certeza de esta mañana: no camino solo, y quien me guía no busca su propio beneficio sino mi bien.

El evangelio según san Mateo cuenta la historia de un dueño de viñedo que sale varias veces durante el día a contratar trabajadores, hasta última hora de la tarde, y al momento de pagar les da a todos el mismo salario. Los que llevaban toda la jornada trabajando protestan, porque miden la justicia con la regla del esfuerzo acumulado. Tú respondes con una pregunta que todavía incomoda: ¿acaso no puedo hacer lo que quiero con lo mío, o vas a mirar con malos ojos que yo sea generoso? Ahí se asoma algo de tu manera de amar, que no se ajusta a mis cálculos ni reparte según lo que yo considero justo.

Acoger esa lógica me pide soltar la tranquilidad que fabrico cuando todo cuadra según mis cuentas. Enséñame a recibir una serenidad que no dependa de mis cálculos y a no rechazarla porque llegue de manera inesperada. San Ezequiel Moreno Díaz, cuyo ejemplo la Iglesia recuerda hoy, muestra que ser pastor conforme a tu corazón significa ponerse al servicio del otro antes que asegurar un puesto entre los primeros de la fila.

Buen Pastor, en este miércoles que comienza te entrego mis planes, mis pendientes y también los espacios vacíos de la agenda, para que sean igualmente lugares de encuentro contigo. Ayúdame a no medir tu bondad ni la de los demás con la regla del mérito, sino a alegrarme cuando tu generosidad supera lo que yo esperaba. Haz que mi corazón permanezca sereno, no porque tenga todo resuelto, sino porque me dejo conducir por ti; enséñame a distinguir tu regalo aun cuando llegue de un modo distinto al que imaginaba. Que sepa buscar, siguiendo tu ejemplo de soledad ante el Padre, breves momentos de silencio en medio del día para volver a escuchar tu voz. San Juan Eudes y san Ezequiel Moreno Díaz, ayúdenme a servir sin buscar mi propio interés. Que mi servicio responda hoy a la generosidad que he contemplado en ti. Amén.