Oración del día

La oración del 17 de agosto

lunes, 17 de agosto

Esta fue la oración de este día, con voz, para volver a rezarla con calma cuantas veces quieras.

Leer y rezar

Manos libres para seguirte

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Lunes diecisiete de agosto. La casa todavía está en silencio y el día apenas empieza a tomar forma. Antes de que las tareas y las llamadas ocupen cada minuto, quiero quedarme un momento a solas contigo, Señor, como quien busca un rincón tranquilo para poder escuchar. La Iglesia vive hoy una jornada sencilla del tiempo ordinario, vestida de verde, y hace memoria de san Mirón, uno más entre tantos que aprendieron a poner su vida en tus manos. Aquí estoy, en esta soledad de la mañana que no es vacío sino encuentro, dispuesto a dejar que tu voz llegue primero, antes que cualquier otra.

El evangelio de hoy, según san Mateo, presenta a un joven que se acerca a Jesús con una pregunta que nace de un deseo profundo: qué le falta para alcanzar la vida plena. Ha cumplido los mandamientos desde siempre, dice, y aun así siente que algo no está completo. Jesús lo mira y le propone un paso más: dejar lo que posee y seguirlo con las manos libres. El joven se va triste, porque tenía muchos bienes, y la decisión que se le pedía era más grande de lo que estaba dispuesto a dar.

Esa escena me interpela hoy, al comenzar la semana. Cuántas veces sé bien qué es lo correcto y aun así me cuesta soltar lo que me da seguridad para caminar detrás de ti con las manos abiertas. No todas las decisiones son tan radicales como la de aquel joven, pero todas piden lo mismo en el fondo: confiar en que lo que tú ofreces vale más que lo que dejamos atrás. Por eso te pido, Señor, esa paz que no depende de tener todas las respuestas, una paz que sobrepasa lo que alcanzo a entender, y que me ayude a reconocerla cuando llegue, para no confundirla con la simple ausencia de dudas.

La primera lectura de hoy habla de un dolor que se sostiene en silencio, ofrecido sin aspavientos, como señal para todo un pueblo; y el salmo insiste en no olvidar al Dios que nos dio la vida, aunque el camino se vuelva difícil de entender. Ambas lecturas, junto al evangelio, me recuerdan que la fe no siempre se vive entre certezas claras, sino muchas veces en la fidelidad callada de quien sigue confiando aun sin explicaciones completas. Al recordar hoy a san Mirón, pienso en tantos creyentes anónimos cuya fidelidad sostenida, día tras día, sigue animando la nuestra sin necesidad de grandes gestos.

Señor, en este inicio de semana te pido que me enseñes a reconocer aquello que debo soltar para seguirte con las manos más libres. Dame esa paz que sobrepasa todo entendimiento, y que cuando llegue, yo sepa distinguirla de la simple calma o de la ausencia de problemas. Enséñame a buscar momentos de soledad contigo, no para huir de lo que me rodea, sino para volver a ello con la mirada más clara. Sostén mi fe en los días en que no todo se explica, como me lo recuerdan las lecturas de hoy, y une mi fidelidad callada a la de tantos creyentes, entre ellos san Mirón, que a lo largo del tiempo han confiado en ti sin necesidad de grandes señales. Acompaña cada decisión que deba tomar hoy y ayúdame a reconocerte presente en lo pequeño de esta jornada que comienza. Amén.