Oración del día

La oración del 3 de septiembre

jueves, 3 de septiembre

Esta fue la oración de este día, con voz, para volver a rezarla con calma cuantas veces quieras.

Leer y rezar

Remar mar adentro con confianza

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Señor, jueves tres de septiembre, y aquí estoy antes de que arranque todo lo que el día me tiene preparado. Tiempo ordinario, blanco en el altar, porque hoy la Iglesia recuerda a san Gregorio Magno, papa y doctor, un hombre que dejó cargos importantes para entregarse por entero a tu pueblo. No llego con una petición concreta entre las manos; te entrego la jornada completa, lo que ya sé que viene y lo que todavía no puedo prever. Me quedo un momento quieto, escuchando, antes de que mis pendientes empiecen a hablar más fuerte que tú.

El salmo de hoy abre la mañana con una certeza amplia: la tierra y todo lo que contiene están en tus manos. Luego pregunta quién puede subir a tu monte y habla de manos limpias y un corazón sincero. Llevo esa pregunta a mis tareas, a mis conversaciones y a las decisiones que tenga que tomar, para recordar que acercarme a ti también transforma la manera en que actúo.

En el evangelio, Simón viene de una noche entera sin pescar y, aun así, se fía de tu palabra cuando le pides avanzar mar adentro. La pesca desborda las redes y, frente a lo que sucede, él se reconoce pequeño. Tú no lo apartas: le confías una misión nueva. También a mí me llamas a dar pasos que no controlo del todo. Regálame serenidad para avanzar sin exigir garantías y una confianza capaz de sostenerme cuando no entienda todavía lo que estás haciendo.

La primera lectura me recuerda que tus caminos no siempre coinciden con mis cálculos. Seguirte no se mide solo por la ganancia inmediata, sino por la fidelidad con la que respondo a lo que hoy me pides. La Iglesia recuerda a san Gregorio Magno, pastor que puso sus capacidades al servicio de los pobres y de la fe. Que su ejemplo me ayude a vivir mis responsabilidades como servicio. Antes de resolver mis asuntos, quiero hacer espacio para tu presencia y dejar que ordenes mis intenciones.

San Gregorio Magno, que supiste servir como verdadero pastor, intercede por las decisiones que hoy deba tomar y ayúdame a poner mis capacidades al servicio de los demás.

Señor Jesús, concédeme manos limpias y un corazón sincero para acercarme a ti con confianza, incluso cuando me reconozca pequeño. Cuando me invites a remar mar adentro, dame disposición para responder aunque no vea con claridad el resultado. Guarda en mí una serenidad que no dependa de tener el desenlace bajo control y hazme atento a tu presencia en medio de lo inesperado. Enséñame a hacer espacio para el silencio y a permanecer contigo, para que mis acciones no nazcan solamente de mi esfuerzo. Que lo que emprenda hoy brote de una confianza más profunda y no del afán de controlarlo todo. Cuida a las personas que amo, a las que ya conozco y a las que todavía no conozco. Recibe esta jornada entera y llévame a su término unido a ti. Amén.